El premio ESPÍRITU ATALANTA lo sentimos latente en el Club desde su inicio. Es una consecuencia lógica de su esencia. Atalanta quiere señalar modelos de quienes aprender en su camino, y por ello el premio “Espíritu Atalanta” reconocerá cada año a una persona ejemplar por su actividad relacionada con el deporte en cualquiera de sus facetas.
Muchos son los valores que queremos reconocer, desde la ilusión por las cosas que hacemos juntos, en nuestra práctica deportiva: el placer del compañerismo en el ejercicio físico, la constancia en la preparación, el entrenamiento, el espíritu de sacrificio, la generosidad y el compromiso con el equipo o la aspiración a la excelencia en la competición. Energía en estado puro, todo impregnado con ese intangible que no sabemos definir que nos une. Creemos que lo importante es el grupo, porque nos ayuda a ser mejores a través de los demás. Eso es lo especial. Estamos convencidos de que las galardonadas en esta I Edición merecen este premio, porque, aunque aún no lo supieran, ellas también tienen nuestro “espíritu atalanta”. Además del galardón principal, se ha entregado otro más a nivel Club. Dicho premio tiene mucho significado dentro del propio club, ya que reconoce el esfuerzo, dedicación y entusiasmo puesto no sólo en la competición sino en el propio desarrollo del club.
El Premio Espíritu Atalanta ha recaído este año en Maribel Blanco Casado. Hace unos años que se retiró de la competición, aunque no de la práctica habitual del deporte, y por eso sigue siendo para nosotros una deportista ejemplar. Durante los años que estuvo en activo fue escalando peldaños hasta llegar a lo más alto: los Juegos Olímpicos. En su camino podemos reconocer su constancia en la preparación hasta la consecución de unos objetivos ambiciosos, entre los que no descuidó su formación. Licenciada en Educación Física, doctorada, especialista en biomecánica deportiva, entrenadora superior en triatlón, natación, atletismo, voleibol y ciclismo, Máster en alto rendimiento deportivo. Triatleta y deportista versátil. Destacó en otros deportes obteniendo el quinto puesto en el Campeonato de España de Ciclismo en ruta en 2001, participando en el Campeonato Nacional absoluto de Atletismo en 1989. Todo esto le llevó a entrar en la historia como la primera mujer triatleta olímpica española en Sydney 2000, cumpliendo un sueño personal. Su vigésimo cuarto puesto en los Juegos Olímpicos quizá no sea su mejor resultado deportivo, pero seguramente no cambiaría esta experiencia personal por casi ninguna otra. Con este espíritu, perteneció al Comité Olímpico Español como representante del estamento de deportistas.
El Premio Espíritu Atalanta - Club fué otogado a Silvia González Rebollo. La premiada ejemplifica muchos de los valores que definen el “Espíritu Atalanta”. Busca siempre la participación y la alegría en el esfuerzo, incansable, deportista nata, todo lo que se propone lo consigue, entusiasta de todos los deportes, arriesga y se entrega al máximo. Por eso el triatlón la resultó tan llamativo, era un reto y lo superó con creces, nunca se hubiera imaginado un 2007 tan increíble, con resultados y experiencias personales enriquecedoras. Sin duda, de todos los valores Atalanta, es una especial entusiasta del grupo, siempre positiva, da igual cuál haya sido el esfuerzo, para los compañeros siempre hay sonrisas y un empujón que ayuda a seguir adelante. Todos recordamos cuando corría sus primeras pruebas; su pensamiento no era muy halagüeño, pero al terminar siempre descubría que todo ese esfuerzo había merecido la pena. Poco a poco surgieron retos más importantes, de equipo y personales, y de todos obtenía un reconocimiento, la gratitud. Por su energía y la forma de transmitirla, por su positivismo, su esfuerzo, su alegría…queremos aplaudir y distinguir esta actitud, que todos debemos cultivar como deportistas, con este gesto tangible de agradecimiento.